. . .

De acuerdo con los rumores que corrían por la época, la pareja representada en «El beso» no son otros que Gustav Klimt y su pareja sentimental Emilie Flöge. Klimt conoció a Emilie y su familia gracias a su hermano Ernst, quien estaba casado con la hermana de Emilie, Helene. El salón de moda Flöge fue decorado por Gustav Klimt y Kolo Moser; Klimt y los artistas del Wiener Werkstätte produjeron multitud de proyectos para los codiciados productos del taller Flöge.

En su mejor época Emilie tenía trabajando para ella hasta 80 modistas.  El impulso de Klimt y algunas obras en las que el artista retrató a su amada, catapultaron a «los Flöge» no solo a nivel comercial en Viena, sino también en lo que a la historia del arte se refiere. Su relación con Emilie, sin embargo, no evitó que el maestro entablara affaires con otras de sus modelos.

Con «El beso», que fue comprado por la «Moderne Galerie» en 1908, Klimt alcanzó el punto álgido de su fase «dorada». Otro de las obras más conocidas de este periodo, «Judit I» también se encuentra actualmente en la Galería Austriaca, así como el retrato de «Johanna Staude», la pintura de «Adán y Eva», y multitud de fascinantes representaciones paisajísticas. Representan principalmente el Attersee y su entorno, el Salzkammergut de la Alta Austria, donde Klimt paso casi todos sus veranos a partir de 1900.

Pinceladas de verano: Klimt y el paisaje

Con qué fervor se dedicó el artista a la natural lo muestran las cartas en las que se informa de los días de verano que dedicaba a pintar siguiendo una estricta disciplina. A cerca de su elección por los paisajes el artista escribió una vez: <<Temprano en la mañana, al medio día y por la tarde he buscado con mi «buscador», que no es más que un agujero en la cubierta de papel, un motivo por el que pinto paisajes y aunque quiera, no he encontrado ninguno…>>

Cuadros como «Avenida en el parque de Schloss Kammer» reflejan la fascinación que ejercía el distrito Salzkammergut en Klimt. A pesar de todo, sus paisajes carecen de la exuberante ornamentación de sus pinturas «doradas». Sin embargo, sigue manteniéndose fiel en sus elementos decorativos también en la naturaleza, recibiendo de los expertos el término «Malmosaik» por sus alfombras de flores y su amalgama de follajes.

Gustav Klimt murió el 6 de febrero de 1918, tras sufrir un infarto, en el antiguo Hospital General de la Alser Strasse, en el distrito 9, en cuyas instalaciones tiene la universidad algunas de sus instituciones, cuyo amplio campus es hoy por hoy un hervidero de actividad estudiantil.  El maestro de la ornamentación y pintor de atractivas mujeres fue enterrado en una tumba honoraria en el cementerio Hietzinger.

«El beso» un icono que mide 180 x 180, para cuya ornamentación Klimt utilizó oro y plata.

Fuente: www.wien.info

Advertisement

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *