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Exposición:

16 de septiembre de 2020 al 14 de marzo de 2021

Fundación Telefónica, Madrid, España

Para algunos, el Da Vinci del siglo XX. Richard Buckminster Fuller (1895-1983) dedicó su vida a concebir soluciones para que el mundo funcionase para toda la humanidad. Y, con su pensamiento, anticipó de manera sorprendente algunas de las grandes crisis del siglo XXI.

Visionario e investigador inclasificable, Fuller generó un cuerpo de trabajo inabarcable que cruza disciplinas como la arquitectura, la ingeniería, la filosofía ​y la educación, a través de una visión del diseño como fuerza capaz de cambiar el mundo.​ Desde la movilidad y la vivienda, hasta la educación y el uso de datos masivos, su pensamiento incluye cuestiones que la COVID-19 ha situado en el centro de la agenda mundial.

Con esta muestra comisariada por Rosa Pera y José Luis de Vicente, retomamos su actitud, sus inquietudes y procedimientos, y ponemos en valor su legado, hoy en plena vigencia. La exposición aúna así los principales trabajos de Fuller con propuestas de creadores contemporáneos y coetáneos en la órbita de Fuller –como los arquitectos Abeer SeikalyNorman Foster Chuck Hoberman, los diseñadores Neri Oxman y Joris Laarman, los artistas Olafur Eliasson, Ruth Asawa y Tomáš Libertíny– que siguieron los vectores de sus ideas mediante la práctica de la arquitectura, el arte y el diseño.

[*Imagen de cabecera: Buckminster Fuller en su clase de Black Mountain College, verano de 1948.
Cortesía The Estate of Hazel Larsen Archer / Black Mountain College Museum + Arts Center.Hazel Larsen Archer
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  • Considerado por muchos como el Leonardo da Vinci del siglo XX, en 1917, a los veintidós años de edad, Buckminster Fuller decide iniciar un experimento que duraría hasta su muerte, en 1983. Consiste en crear el archivo más detallado posible de la vida de una persona que, nacida a finales del siglo XIX, contempla la transformación del mundo a lo largo del nuevo siglo. Formado por más de 140.000 documentos entre cartas, notas, planos, folletos, billetes de avión y tren, etc. el archivo pretendía, en palabras de Fuller, registrar de manera exhaustiva la vida de un individuo común determinado a mejorar el mundo.Instalación Chronofile ©Curiosidad radical. En la órbita de Buckminster Fuller. Espacio Fundación Telefónica, 2020. | Considerado por muchos como el Leonardo da Vinci del siglo XX, en 1917, a los veintidós años de edad, Buckminster Fuller decide iniciar un experimento que duraría hasta su muerte, en 1983. Consiste en crear el archivo más detallado posible de la vida de una persona que, nacida a finales del siglo XIX, contempla la transformación del mundo a lo largo del nuevo siglo. Formado por más de 140.000 documentos entre cartas, notas, planos, folletos, billetes de avión y tren, etc. el archivo pretendía, en palabras de Fuller, registrar de manera exhaustiva la vida de un individuo común determinado a mejorar el mundo.

La exposición ‘Curiosidad Radical. En la órbita de Buckminster Fuller’ –que podrá visitarse de manera gratuita hasta el 14 de marzo de 2021, en la tercera planta de Espacio Fundación Telefónica– es sobre todo una mirada a Fuller desde la realidad del año 2020, un momento convulso e incierto en el que atravesamos crisis sistémicas sobre las que “Bucky” ya pensó durante más de sesenta años.

El poder de la experimentación

Sin necesidad de ser especiales, todos podemos hacer cosas excepcionales. Fuller parte de esta idea poderosa. Para él, la experimentación es la vía de conocimiento que todos utilizamos desde que nacemos y que debe guiar todos los avances del individuo y la sociedad. Una capacidad innata que combina intuición, imaginación y experiencia.

Fuller experimentó sin descanso durante toda su carrera, autodefiniéndose como una suerte de diseñador científico –comprehensive anticipatory design scientist– y viceversa. Su misión: “hacer funcionar el mundo para el 100% de la humanidad en el menor tiempo posible mediante la cooperación espontánea, sin perjuicio ecológico o desventaja para nadie”.

Ligereza, adaptabilidad y movilidad. Sus primeras preocupaciones se centraron en la vivienda y el automóvil – resultando en sus revolucionarios Dymaxion House y Dymaxion Car. Ahí empezaba para él, el cambio de la sociedad. Cien años después, el acceso a la vivienda asequible y sostenible es un desafío para las grandes ciudades de todo el mundo.

Las fuerzas que gobiernan el universo

En los cimientos del pensamiento fulleriano se sitúa la noción de ‘sinergia’. Para él, “el universo es una sinergia de sinergias”, sistemas completos que no se pueden predecir observando sus partes por separado, porque “no hay nada de lo que hacemos que no afecte a los demás en mayor o menor medida. Esto se aplica a toda forma de vida”.

Como método de visualización, Fuller aplica la geometría. Esto dará lugar a otro de sus conceptos clave: la “tensegridad”, un principio estructural que combina “tensión” e “integridad”. En la década de 1950, su investigación en torno a la tensegridad y su estudio obsesivo de las leyes geométricas convergen en su proyecto de mayor éxito, que representará a Estados Unidos en la Exposición Universal de 1967 y se convertirá en icono de la idea de futuro durante décadas: la cúpula geodésica, la mayor área que puede cubrirse con la menor cantidad de material y sin necesidad de cimientos. Imposible hacer más con menos.

Estas ideas de sinergia y eficiencia convertirán a Fuller en pionero de la conciencia medioambiental. Sus llamadas a actuar con responsabilidad para no poner en riesgo el futuro de “la nave espacial Tierra”, anticiparon el moderno concepto de sostenibilidad.

“No se puede saber menos, solo se puede saber más”

La revolución Fuller sacudió también el ámbito educativo. Para él, dadas nuestras capacidades innatas para comprender la “nave Tierra”, es imprescindible erradicar los métodos pedagógicos que reprimen la curiosidad y la inclinación natural a la experimentación. En cambio, aboga por dispositivos tecnológicos que favorezcan la concentración y la comunicación. Entre sus invenciones para potenciar el aprendizaje destacan el Geoscope y el Dymaxion Map.

Para Fuller el origen de muchos problemas está en la falta de información y la incapacidad para detectar patrones en la sociedad y la economía. Piensa que, con información suficiente, sería más sencillo encontrar soluciones. Con la defensa del binomio diseño-ciencia, Fuller se anticipa a los discursos contemporáneos de big data, visualización de datos y gamificación para abordar problemas complejos. 

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