Marga Clark presentó en Salamanca sus ‘Poemas de Sangre’


POETA, ESCRITORA Y FOTÓGRAFA 

“Siempre he dicho que la poesía es el origen de toda mi creación”, explica la autora en esta entrevista realizada por Charo Alonso

Charo Alonso
Salamancartvaldia.es

Nada hay más enriquecedor, más fecundo que la charla con Marga Clark, y lo es porque en ella convergen todos los lenguajes, todas las artes y hasta su voz tiene la musicalidad con la que fascina a su interlocutor aunque sea a través de la distancia. Sin embargo, vamos a tener el placer y el privilegio de escucharla. 

Viene Marga Clark a la Sala de la Palabra del Liceo a Salamanca (este martes, a las 20.00 horas) con un libro, “Poemas de sangre” lleno de imágenes en torno a la misma que hace en su haber el número noveno en una trayectoria llena de títulos, exposiciones, talleres, muestras y montajes. Porque es Marga Clark no solo poeta, sino escritora, fotógrafa, una artista nacida en Madrid que estudió en Nueva York y Roma cuya obra se encuentra en colecciones renombradas por todo ese mundo ancho y ajeno que recorre con sus palabras. 

De ahí que la suya sea una visita que hemos de disfrutar en todas sus facetas y que yo recuerdo, vivísima, en las páginas de su novela “Amarga luz” donde nos relató la vida y obra de su tía, la también artista Marga Gil Roësset. Luz para una fotógrafa que será presentada por la poeta y escritora salmantina Carmen de Prada Alonso, y el también poeta Valentí Gómez i Oliver, en un martes de palabra que despide este enero húmedo en la sala azul del Liceo.

Charo Alonso: Marga, vienes de una infancia rodeada de arte, ¿Crees que es una ayuda a la hora de emprender ese camino, un ambiente artístico como el tuyo?

Marga Clark: En mi caso, esto fue un impedimento más bien que una ayuda. Mi padre, especialmente, desconfiaba de las mentes artísticas y de tener demasiada imaginación, o “pájaros en la cabeza”, por el trágico final que lamentablemente tuvo su hermana, la genial escultora e ilustradora, Marga Gil Roësset. Me considero bastante autodidacta porque emprendí el camino de la creación, cuando me fui a estudiar a USA con una beca, sola y muy joven, fuera de las influencias o consejos de grupos y maestros.

Ch.A.: Eres fotógrafa y poeta ¿Piensas que el uso de uno u otro lenguaje condiciona la obra?

M.C.: Siempre he dicho que la poesía es el origen de toda mi creación. Es una luz que me va iluminando el camino y que me descubre todo aquello que se esconde a la mirada. Con la poesía, que es un viaje hacia mi interior, busco mediante la mirada dirigida hacia adentro; con la fotografía, por el contrario, encuentro con la mirada dirigida hacia afuera.

Ch.A.: Acompañas la poesía de imágenes o las imágenes de poesía ¿Cómo se aportan cosas la una a la otra en tu caso?

M.C.: Son medios diferentes, pero ambos caminan juntos en mi vida cogidos de la mano en vías paralelas. A veces los poemas me van sugiriendo imágenes porque mi poesía es muy visual en su sentido metafórico, y otras son las imágenes, incluso provenientes de los sueños, las que me inspiran los poemas. Es una simbiosis que se complementa muy bien en mi obra creativa.

Ch.A.: Viajas desde muy joven, aprendes en Estados Unidos, Roma… ¿Cómo afrontaste esa amplitud desde la juventud? ¿Cómo le indicarías ahora a un artista que debe salir afuera a aprender, a vivir otras realidades?

M.C.: Para mi andadura poética y creativa fue esencial que abandonara el seno familiar muy joven. El poeta Rilke dijo que la soledad era el camino más idóneo para la creación. La confrontación con una misma, ese aislamiento que se siente al sentirse sola y diferente dentro de un país y de una cultura muy diversa a la tuya es algo imprescindible para el desarrollo anímico, espiritual y creativo de una persona. Al menos lo fue para mí. Es como andar, intentando guardar el equilibrio, por una cuerda floja, sin llegar a perder el control de todos tus actos, consciente de todas tus decisiones y arriesgando en todo momento la caída al vacío. Eso te proporciona una gran fuerza y una gran seguridad en ti misma para seguir creando y avanzando en la vida.

Ch.A.: Eres una especialista en retratos ¿Qué tiene que tener un buen retrato?

M.C.: Lo primero es autenticidad. Creo que fue Aristóteles quien dijo: “El arte es dar cuerpo a la esencia de las cosas” y eso es precisamente lo que tiene que intentar el fotógrafo cuando retrata a una persona, captar su esencia. Para el gran retratista Philippe Halsman el juego psicológico y la conversación que se desarrollaba entre el modelo y el fotógrafo eran más importantes que el mismo equipo fotográfico, a veces ocurría el milagro y un fragmento de su esencia era capturado por la cámara al encontrarse el modelo relajado y desprevenido.

Marga Clark con las poetas Carmen Prada, Amalia Iglesias y Julia Parra, acompañadas por el crítico y escritor Valentí Gómez i Oliver, entre otros

Ch.A.: Vanguardista era tu tía, la artista Marga Gil Roësset, escultora y partícipe de la modernidad madrileña que se suicidó muy tempranamente ¿Es la genialidad tan compleja de sobrellevar?

M.C.: No lo sé porque lamentablemente no he heredado esa genialidad, pero me imagino que es duro de sobrellevar en este mundo donde impera la mediocridad. Marga tenía una fragilidad innata, seguramente para compensar su gran talento creativo. Cuando Juan Ramón Jiménez la conoció, enseguida le dijo: “Llevas el alma fuera, el cuerpo dentro”. Seguramente Marga buscaba lo absoluto como hacen la mayoría de los grandes artistas, pero ya todos sabemos que la verdad, lo absoluto, son inalcanzables y algunos espíritus sensibles, como el de Marga, posiblemente, nunca llegó a aceptarlo.

Ch.A.: ¿Cómo afrontaste el relato novelado de la vida de tu tía? ¿Qué implicación personal tuviste en ella?

M.C.: Mi tía Marga ha sido siempre una ausencia muy presente en mi vida y no me cabe la menor duda de que alimentó mi espíritu y me inspiró para lanzarme al mundo de la creación, pero era un tema tabú en mi familia y no se podía hablar de ella. Cuando la historia de su trágico final salió publicado en un periódico en 1997, me sentí con la libertad de poder hablar sobre ella y escribí el testimonio novelado: Amarga luz, que salió publicado en 2002. Desde entonces yo me he tomado como una misión personal el rescatar su figura de ese silencio al que había sido sometida durante más de 65 años, y reivindicar su genial obra a través de vídeo conferencias, charlas, conciertos poéticos, etc. para colocarla en el lugar relevante del mundo del arte que ella merece. Hoy día la obra de Marga comienza a trascender y a ser reconocida incluso a nivel internacional.  

Ch.A.: Siempre poeta ¿Nos hace falta la poesía? ¿Nos hacen falta las editoriales valientes como Huerga y Fierro que se dedican a ir por otros cauces?

M.C.: Por supuesto, la poesía es nuestra voz más pura y profunda porque sale directamente de nuestra conciencia. Es increíble la poca importancia que otorgan nuestros gobernantes a la cultura en general, son insensibles al patrimonio cultural. La poesía es “antipoder”, y por esta razón no interesa, no es un negocio, ni un producto, ni algo que se pueda manipular, comprar o vender. Lo que ellos no saben es que la poesía es la mejor arma para cambiar el mundo, y si el ser humano se hiciera eco de ella, si le prestara la atención que se merece, habría más solidaridad, tolerancia y empatía en este mundo que se nos va desintegrando poco a poco en nuestras manos.   

Ch.A.: ¿Qué tiene la sangre, Marga? ¿Es poética?

M.C.: La sangre es sagrada, En la mitología del mundo antiguo se afirmaba que la sangre diseminaba por las arterias el “divino espíritu vital” La circulación de la sangre es la fuente de la vida. Por eso el derramamiento de sangre significa el sacrificio y la muerte. Para Federico García Lorca el duende reside en las “habitaciones de la sangre”. Los poemas de mi nuevo poemario: Poemas de sangre, deambulan, a veces heridos, otros esperanzados, por esa línea divisoria que separa la vida de la muerte.

Ch.A.: Vienes a presentarnos un libro de poemas sobre la sangre ¿Por qué la poesía y no la pintura, la fotografía, el relato, ahora mismo en tu obra?

M.C.: Mi obra incluye la poesía, la narrativa, el ensayo y la fotografía artística, pero la poesía lo abarca todo porque es un estado anímico trascendente y universal. El crítico y teórico de literatura, George Steiner dijo: “Vivimos en el mundo de la comunicación aunque no del entendimiento”, por eso la poesía es tan importante en estos días de caos y de incertidumbre, porque entiende ese lenguaje de las metáforas y los símbolos. No sólo es poeta el que escribe poesía sino el que sabe reconocer y descifrar todos esos símbolos que se nos aparecen en el camino constantemente. La poesía es para mí esa radiante luciérnaga que me va iluminando el camino y que me guía para seguir avanzando en el misterio de la vida. 

Un misterio que podremos desvelar escuchando a la autora, el martes, a las ocho de la tarde, en la sala azul más hermosa de la ciudad, la del Liceo, donde los ecos de la poesía y de la música tienen el ritmo sincopado… del pulso de la sangre.

Charo Alonso